De estos atardeceres rotos…
…perdí la cuenta.
De los jirones de pena
que cuelgan de cielos rojos
también perdí la cuenta.
Y de lágrimas y de esperas
lentas y de esos rayos locos
de inseguras sospechas…
De todo eso perdí la cuenta.
Y bebí… Bebí a pequeños sorbos
el viento del nordeste, las mareas,
el salitre, la brea en la arena…
Bebí como quien bebe un vino añoso,
despacio, degustando la tristeza
hecha color y olor y tiempo… Y cada nueva
lágrima era más dulce. Y cada vieja
herida, un sol frío de otoño.
Para Mariña
Arre, 19, julio,2023




